En el ámbito de la educación, la imagen convencional de un profesor gira en torno a la transmisión de conocimientos y el cultivo de habilidades esenciales en los alumnos. Por otro lado, el tutor suele ser visto como una figura de apoyo, capaz de motivar a las personas mediante la escucha atenta, el cuestionamiento incisivo y los retos amables. Sin embargo, ¿qué pasaría si los educadores asumieran el papel polifacético del tutor en sus aulas? ¿Y si no se limitaran a difundir información, sino que también inspiraran y capacitaran a sus alumnos para alcanzar su pleno potencial? Este cambio de perspectiva podría anunciar un enfoque transformador de la enseñanza, en el que los educadores se convirtieran en catalizadores dinámicos del crecimiento y el autodescubrimiento.
Éstas eran las preguntas que teníamos en mente durante la nueva edición del curso “Inteligencia emocional y coaching en el contexto escolar y educativo”que tuvo lugar en Palermo del 11/02/2024 al 17/02/2024. Los participantes procedían de toda Europa, con Maarja y Carita de Tartu Jaan Poska Gümnaasium en Estonia, Jelena y Laura de Municipio de Jelgava, de Educación de Letonia, y Živa y Urška de OŠ Draga Bajca Vipava en Eslovenia.
Empezamos la semana con Durante el curso exploramos el concepto de Inteligencia emocional, El profesorado con inteligencia emocional puede establecer una buena relación con los alumnos y ayudarles a gestionar sus emociones de forma eficaz. Un profesor con inteligencia emocional puede establecer una buena relación con los alumnos y ayudarles a gestionar sus emociones de forma eficaz.
El coaching consiste en motivar y guiar a las personas para que alcancen todo su potencial, a menudo fijando objetivos SMART (específicos, mensurables, alcanzables, realistas y sujetos a plazos). Se encargó a los participantes que establecieran Objetivos SMART por sí mismos, garantizando la claridad y alcanzabilidad de sus objetivos.
Los participantes también practicaron la habilidad de dar comentarios dentro del CRECIMIENTO perspectiva de mentalidad, entrenándose con un desafiante juego de rol. 
El curso también subrayó la importancia de las preguntas para fomentar el pensamiento crítico, la autorreflexión y la acción. Los participantes profundizaron en la elaboración de preguntas centradas en el aprendizaje y destinadas a estimular el compromiso y el desarrollo cognitivo. Además, exploraron la “Coaching breve centrado en soluciones” para inculcar a los alumnos una mentalidad orientada a la búsqueda de soluciones.
​Gestión de conflictos y resolución de problemas surgió como otra habilidad crítica de coaching aplicable en diversos entornos, incluidas las aulas. Al fomentar la autoconciencia y la regulación emocional, los educadores pueden mitigar los conflictos y facilitar resoluciones constructivas. El papel de un coach consiste en guiar a los alumnos a través del análisis del conflicto, la toma de decisiones y la evaluación del comportamiento sin imponer soluciones. Para seguir desarrollando nuestras herramientas de coaching, exploramos una actividad denominada Seis sombreros para pensar, que animó a los participantes a abordar un problema desde distintos ángulos.
A medida que la semana de formación llegaba a su fin, los participantes se marchaban con perspectivas enriquecidas gracias al intercambio de experiencias comunes y al mosaico de diversidad cultural presente. Armados con nuevas habilidades de coaching perfeccionadas a través del aprendizaje colaborativo, los educadores están ahora preparados para inyectar vitalidad en sus aulas. Al integrar a la perfección estas técnicas, se embarcan en un viaje de transformación, en el que cada interacción se convierte en una oportunidad para inspirar, motivar y capacitar a los estudiantes hacia la excelencia académica y el crecimiento personal. 
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