Enseñar es tanto comunicación como contenido. En el mundo interconectado de hoy, los educadores están cada vez más llamados a trabajar entre culturas y preparar a los alumnos para los retos globales. Compartir un lenguaje común capacita a los profesores no sólo para transmitir conocimientos con eficacia, sino también para fomentar la colaboración, comprensión cultural, y apertura de espíritu en el aula.
Del 26 de octubre al 1 de noviembre de 2025, un grupo diverso de profesores se reunió en Oporto para el Curso Básico de Lengua Inglesa para Personal de la Enseñanza. La semana reunió a Erzsébet, de Monori Ady Úti Általános Iskola, de Hungría; Giancarlo, Giovanni y Angelo, del IIS A. Lombardi, de Italia; Sarah, de la Association Lycée Sainte Marie de Nevers, de Francia; Rosaria Fiacco, Tamara Bianucci y Anna Paola, del Istituto Comprensivo Frosinone 3, de Italia; y Virginia, del Liceo Ginnasio Statale “Luigi Galvani”, también de Italia. A pesar de sus diferentes contextos de enseñanza y lenguas maternas, compartían un objetivo común: reforzar su inglés y sentirse más a gusto utilizándolo en situaciones reales.
El curso se abrió con presentaciones, no sólo de nombres y escuelas, sino de las historias que hay detrás de ellas. Los participantes compartieron sus experiencias personales y profesionales, los retos que afrontan en sus aulas y lo que esperaban obtener de la semana que tenían por delante. Fue un comienzo suave, centrado en generar confianza y establecer una atmósfera de apoyo en la que los errores formaran parte del proceso de aprendizaje.
El martes, la sesión se centró en la vida cotidiana y las experiencias personales. Los participantes practicaron vocabulario y estructuras lingüísticas a través de conversaciones, compartiendo anécdotas, intercambiando ideas y adquiriendo confianza en el uso del inglés en contextos de la vida real. A lo largo del día, se hizo especial hincapié en la interacción, y los profesores se apoyaron mutuamente, intercambio de ideas, y crear confianza en el uso del inglés en contextos prácticos y reales.
Del 26 de octubre al 1 de noviembre de 2025, un grupo diverso de profesores se reunió en Oporto para el Curso Básico de Lengua Inglesa para Personal de la Enseñanza. La semana reunió a Erzsébet, de Monori Ady Úti Általános Iskola, de Hungría; Giancarlo, Giovanni y Angelo, del IIS A. Lombardi, de Italia; Sarah, de la Association Lycée Sainte Marie de Nevers, de Francia; Rosaria Fiacco, Tamara Bianucci y Anna Paola, del Istituto Comprensivo Frosinone 3, de Italia; y Virginia, del Liceo Ginnasio Statale “Luigi Galvani”, también de Italia. A pesar de sus diferentes contextos de enseñanza y lenguas maternas, compartían un objetivo común: reforzar su inglés y sentirse más a gusto utilizándolo en situaciones reales.
El curso se abrió con presentaciones, no sólo de nombres y escuelas, sino de las historias que hay detrás de ellas. Los participantes compartieron sus experiencias personales y profesionales, los retos que afrontan en sus aulas y lo que esperaban obtener de la semana que tenían por delante. Fue un comienzo suave, centrado en generar confianza y establecer una atmósfera de apoyo en la que los errores formaran parte del proceso de aprendizaje.
El martes, la sesión se centró en la vida cotidiana y las experiencias personales. Los participantes practicaron vocabulario y estructuras lingüísticas a través de conversaciones, compartiendo anécdotas, intercambiando ideas y adquiriendo confianza en el uso del inglés en contextos de la vida real. A lo largo del día, se hizo especial hincapié en la interacción, y los profesores se apoyaron mutuamente, intercambio de ideas, y crear confianza en el uso del inglés en contextos prácticos y reales.
El miércoles dio un giro más reflexivo, explorando los planes de futuro. Las conversaciones fueron más allá del presente, animando a los participantes a hablar de sus sueños, tanto personales como profesionales. Se les empujó a utilizar diferentes tiempos verbales y a expresar esperanzas, posibilidades e intenciones con mayor matiz.
El jueves, el grupo ya había encontrado su ritmo. La sesión sobre tiempo libre y trabajo en red sirvió tanto para entablar relaciones como para practicar idiomas. Los participantes intercambiaron ideas sobre aficiones, rutinas de fin de semana y cómo se recargan fuera del trabajo. El tono informal creó un espacio para el diálogo auténtico y profundizó las conexiones dentro del grupo.
El viernes se cerró el círculo del curso centrándose en la apariencia y los sentimientos: cómo nos presentamos y cómo interpretamos las emociones en una conversación. Fue un recordatorio de que el aprendizaje de idiomas no se limita a la gramática; se trata de leer el tono, reconocer el contexto y responder con empatía.
Al final de la semana, los participantes habían hecho algo más que mejorar su inglés. Habían practicado a hablar sin pensar demasiado, aprendido a desenvolverse con más soltura en las conversaciones cotidianas y descubierto puntos en común con colegas de toda Europa. El ambiente de Oporto, tanto en el aula como en los momentos informales por la ciudad, les animó a arriesgarse y a disfrutar del proceso. Para los educadores que tienen que hacer frente a una agenda apretada y a otras exigencias, una semana como ésta ofrece algo poco frecuente: tiempo para enfoque, crece, y conecte. Y quizá lo más importante, les recuerda que el aprendizaje nunca se detiene, ni para sus alumnos, ni para ellos mismos.
Más información sobre este curso aquí.
El jueves, el grupo ya había encontrado su ritmo. La sesión sobre tiempo libre y trabajo en red sirvió tanto para entablar relaciones como para practicar idiomas. Los participantes intercambiaron ideas sobre aficiones, rutinas de fin de semana y cómo se recargan fuera del trabajo. El tono informal creó un espacio para el diálogo auténtico y profundizó las conexiones dentro del grupo.
El viernes se cerró el círculo del curso centrándose en la apariencia y los sentimientos: cómo nos presentamos y cómo interpretamos las emociones en una conversación. Fue un recordatorio de que el aprendizaje de idiomas no se limita a la gramática; se trata de leer el tono, reconocer el contexto y responder con empatía.
Al final de la semana, los participantes habían hecho algo más que mejorar su inglés. Habían practicado a hablar sin pensar demasiado, aprendido a desenvolverse con más soltura en las conversaciones cotidianas y descubierto puntos en común con colegas de toda Europa. El ambiente de Oporto, tanto en el aula como en los momentos informales por la ciudad, les animó a arriesgarse y a disfrutar del proceso. Para los educadores que tienen que hacer frente a una agenda apretada y a otras exigencias, una semana como ésta ofrece algo poco frecuente: tiempo para enfoque, crece, y conecte. Y quizá lo más importante, les recuerda que el aprendizaje nunca se detiene, ni para sus alumnos, ni para ellos mismos.
Más información sobre este curso aquí.
Planning your own Erasmus+ course? Download the 2026-2027 course catalogue